No somos culpables de la crisis económica y del paro

El poder del dinero

Vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España en el siglo XVII, es la letrilla (“Poderoso Caballero es Don Dinero”) de Don Francisco de Quevedo. Quien tiene el dinero tiene el poder de decisión. Y quien tiene el poder de decisión tiene el poder económico y político en la sombra, influyendo y presionando a los gobernantes.

Desde que se creó el dinero como medio de intercambio, para el pago de bienes y servicios o de obligaciones (deudas), la cantidad circulante de dinero ha guardado una cierta proporcionalidad con el volumen de las transacciones comerciales. Pero esto ya no es así, también con dinero se compra dinero, aumentándose así la cantidad de dinero circulante. Desde hace años, con la globalización y las nuevas tecnologías telemáticas, los grandes inversores se vienen dedicando a la compra-venta masiva de monedas y contratos de mercancías o materias primas  generándose con ello fuertes movimientos especulativos. En los últimos años, estas actividades de compra-venta se han generalizado de tal manera que se han convertido en un “Gran Casino”. Todo ello a traído como consecuencia  el aumento de los precios de las materias primas y de los alimentos.

Ante estos movimientos especulativos y las sucesivas burbujas financieras de estos años, los diferentes gobiernos y las autoridades monetarias han dejado hacer a estos grandes inversores lo que les venía en gana, el lugar de obligarlos a utilizar sus recursos en la economía productiva que es la que puede generar empleo. Es evidente,  ahí se ve quien es realmente el que tiene el poder de decisión (“Poderoso Caballero es Don Dinero”).

Mucha gente se pregunta  ¿cómo es posible que haya tanto dinero en circulación?. Pues bien, lo que sucede es que el dinero no solo es aquel que crean los Estados (billetes y monedas) y que nosotros utilizamos como medio de pago, si no también el que crean los propios bancos a través de la deuda que ellos generan mediante la utilización de los depósitos que entidades y ciudadanos confiamos a los bancos para la obtención de un interés. Con el dinero que nosotros depositamos, los bancos dan prestamos y realizan inversiones financieras. Suponiendo que el “coeficiente de caja” fuese del 10% y el “coeficiente de retención” fuese cero, por cada 100 euros depositados los bancos pueden crear 1.000 euros de nuevo dinero. Por ello, al solicitarle un préstamo al banco le estamos aumentando su rentabilidad, y gracias a ello aumenta su poder económico, político y social. De ahí su interés, en estos últimos años, por dar cuantos más créditos hipotecarios al cien por cien, o más del valor de tasación de las viviendas y el control de las agencias de tasación. De ahí el agravamiento de la crisis económica en España con el derrumbe del sector de la construcción. Los sucesivos gobiernos (PP y PSOE) y los responsables del Banco de España, eran conscientes de ello, pero no quisieron o pudieron actuar (“Poderoso Caballero es Don Dinero”).

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