No somos culpables de la crisis económica y del paro

Defender el Estado Social y Democrático de Derecho frente a las nuevas olas privatizadoras y externalizadoras que se avecinan

Defender el Estado Social y sus servicios públicos deben de ser una cuestión irrenunciable de todos los ciudadanos frente a las olas privatizadoras que quieren llevar a cabo los partidos políticos, en mayor o menor medida, ya sean populares o socialistas. La tan manida critica a la gestión de lo público y las loas a la gestión de la iniciativa privada  no son más que un tópico generado por los voceros del capital privado que pretenden confundir y desorientar a los ciudadanos No es cierto que la gestión pública sea ineficaz y más cara que la gestión privada. Un informe del año 2006 de la Organización Mundial de la Salud denunciaba que la sanidad en el sector privado era un 11% más cara que la sanidad pública.

Y qué decir de las empresas privatizadas de telefonía, gas y electricidad. Se nos dijo que al ser privadas y en una economía liberalizada los precios de sus servicios sería más competitivos y se reducirían, pudiendo elegir la compañía que más nos interesara. En telefonía fija y móvil somos de los más caros de Europa, aunque haya una mayor oferta de precios en telefonía móvil. En gas y electricidad, prácticamente no hay grandes diferencias de precios, por lo que no hay muchas opciones donde elegir.

Después del aluvión de privatizaciones que ha habido en España aun quieren más, ahora, después de AENA y Loterías y Apuestas del Estado, pretende vender algunas de las participaciones que tiene el Estado en empresas ya privatizadas (Operaciones Informadas del Consejo Consultivo de Privatizaciones). Pero no se quedan ahí, quieren la colaboración público-privada en la construcción y gestión de hospitales; la gestión privada de estaciones de ferrocarril y la administración de los puertos españoles; las televisiones públicas y el transporte de mercancías por ferrocarril.

Mientras tanto, los populares quieren privatizar la sanidad, la educación y los servicios sociales de la dependencia. En Madrid y Valencia la gestión de la sanidad está en manos privadas.

¿Por qué ese afán privatizador?

El desmantelamiento del sector público empresarial no sólo se lleva a cabo en España, es un fenómeno mundial, impulsado por los sectores neoliberales de la Escuela de Chicago (Friedman) que lo ponen en práctica en Chile tras el golpe de estado de Pinochet, y que se ha extendido por todo el mundo contagiando a ideologías socialistas.

Pero, una cosa son las privatizaciones de empresas públicas no estratégicas y que con su venta pueden reducir el déficit público, y otra, muy distinta, es la privatización o externalización de la gestión de los servicios públicos del Estado del Bienestar (Sanidad, Educación, Servicios Sociales…).

A nadie  se le escapa que los servicios públicos que presta el Estado del Bienestar son un filón o “nicho” de negocio para ciertos empresarios o emprendedores (como se les suele llamar ahora) que quieren obtener beneficios con el menor riesgo (es la administración pública la que contrata y paga). De ahí la complicidad entre ciertos políticos y empresarios o emprendedores, para que dichas externalizaciones de gestión se lleven a cabo, pudiendo llegar a existir casos de prevaricación.

Además, los procesos de privatización suelen tener consecuencias nefasta para el empleo, mediante la reestructuración de plantillas y jubilaciones anticipadas, con las consiguientes repercusiones en gastos para la seguridad social y el sistema de pensiones. (Ver “Una visión crítica del proceso de privatizaciones en la economía española“.

Los procesos de privatización y externalización persiguen acabar con la economía mixta de mercado y con los derechos de todos los ciudadanos a una educación gratuita y de calidad, y a una atención sanitaria y de servicios sociales de calidad.

“El sueño socialdemócrata a muerto y el capitalismo arrogante toma por bandera la falta de equidad, la explotación y las desigualdades: inicia un retorno al futuro que sólo conduce a la barbarie”. (Àngels Martínez i Castell, en Reacciona).

Si no lo remediamos movilizándonos y mostrando nuestro malestar, no tardaremos en sufrir las consecuencias de las privatizaciones o externalizaciones de los servicios públicos que presta el Estado del Bienestar. Menos servicios, más caros y de peor calidad.

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