No somos culpables de la crisis económica y del paro

La estabilidad presupuestaria y la reforma constitucional para prohibir el endeudamiento público

Querer reformar la Constitución Española sin referéndum para establecer la estabilidad presupuestaria del estado y de las administraciones públicas en su conjunto es un verdadero ataque contra  la inteligencia y el sentir democrático de los ciudadanos españoles. La inmensa mayoría de los ciudadanos estamos reclamando la mejora del sistema democrático mediante una democracia participativa. La democracia no consiste solo en votar cada cuatro años, la verdadera democracia, la que queremos la inmensa mayoría de ciudadanos, consiste en la obligatoriedad de realizar “Referéndums” para decidir sobre la idoneidad o no de llevar a cabo las reformas y medidas a tomar por los sucesivos gobiernos -incluidas las que pueda adoptar la Unión Europea- que puedan modificar las condiciones de vida y de libertad de los ciudadanos españoles.

¿Porqué ese interés por fijar la estabilidad presupuestaria poniendo freno al endeudamiento mediante una reforma constitucional por la vía de urgencia y sin referéndum?. Cuando el Consejo Europeo, celebrado los días 24 y 25 de marzo de 2001, en sus conclusiones sobre “Las normas presupuestarias nacionales”, dice: “Los Estados miembros participantes se comprometen a traducir en legislación nacional las normas presupuestarias de la UE establecidas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Los Estados miembros seleccionarán el instrumento jurídico nacional específico que se emplee, pero se cerciorarán de que posea un carácter vinculante y duradero suficientemente sólido (por ejemplo, constitucional o de ley marco). La formulación exacta de la norma también será decidida por cada país (podría tener, por ejemplo, la forma de un “freno del endeudamiento”, una norma relacionada con el equilibrio primario o una norma de gasto), si bien deberá asegurar la disciplina presupuestaria tanto en el nivel nacional como en el subnacional. La Comisión tendrá la oportunidad, dentro del pleno respeto de las prerrogativas de los parlamentos nacionales, de que se le consulte sobre la norma presupuestaria precisa antes de su adopción, a fin de asegurarse de que es compatible con la normativa de la UE y la apoya”.

¿A caso no sirve una Ley marco de estabilidad presupuestaria en la que se fijen los límites al gasto y al endeudamiento público, como bien recoge las conclusiones del Consejo Europeo?. Recordar, que en España ya han existido o existen Leyes de estabilidad presupuestaria.

Que la Constitución Española prohíba gastar más de lo que se ingresa en los Presupuestos Generales del Estado y en el de las demás Administraciones Públicas puede suponer un serio revés al crecimiento económico y al estado del bienestar. Si el Estado no se puede endeudar, ¿cómo podrá afrontar un rescate bancario, una catástrofe , una reforma del sistema económico y productivo, o una crisis económica como la que padecemos?, ¿reduciendo el estado del bienestar?  La solución no está en prohibir el endeudamiento público, la solución está en mejorar la gestión del gasto de las administraciones públicas y evitar el despilfarro en las mismas en proyectos sin utilidad pública ni de interés general.

El presidente del Gobierno se vanagloriaba, tras la exposición de su propuesta en el Parlamento: “Me felicito por haber iniciado “antes que el resto de países europeos” un duro plan de recortes contra el déficit. Como entiendo que esta es una decisión estructural y no coyuntural, muy mayoritariamente asumida por la sociedad española y por sus representantes, deberíamos estar en condiciones de trasladarla a nuestra Constitución, como otras grandes economías europeas”.

El presidente del Gobierno da por sentado que todos los ciudadanos aprueban su medida, craso error. El mismo error que comete cuando dice que otros países han adoptado la misma medida -solo Alemania la tiene fijada en su Constitución- el resto ni se sabe, ni se les espera.

La verdadera preocupación es la deuda privada: la de los bancos, la de las empresas, la de los ciudadanos. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades?. Creo que no. Hemos vivido en función de los dictados publicitarios del consumo que nos han incitado a gastar a crédito aprovechándose de la debilidad humana.

En fin, este es el Gobierno de la “prohibiciones”, el mismo que nos está llevando hacia una “dictocracia” en función de los interés de la “lobycracia”. No tenemos salvación, gobierne quien gobierne. Solo la movilización de los ciudadanos puede poner coto a todos estos dictados.

Pide un referéndum para ratificar la reforma de la Constitución. Una decima parte de los Diputados o de los Senadores puede solicitar un referéndum vinculante sobre el establecimiento de un límite al déficit publico. Entra en Actuable y participa. Yo, ya he participado, ¿Y tú?

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Clasificado en:Economía y Finanzas, Política y Sociedad

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