No somos culpables de la crisis económica y del paro

El programa oculto del PP, desvelado en sus cien días de Gobierno, han motivado el que hayan perdido votos el Andalucía y Asturias, además de una huelga general

En plena campaña electoral de las pasadas elecciones generales todas las encuestas daban ganador de las mismas al Partido Popular (PP). Por aquel entonces, en un artículo publicado en este blog ya advertía a los ciudadanos que tenían puestas sus esperanzas en el “cambio” que proponía el PP, que se podrían dar de bruces con la realidad que ocultaban. Pero la mayoría de los ciudadanos confiaron en el PP, y le dieron la mayoría absoluta en la elecciones generales celebradas el 20 de noviembre de 2011. Las políticas económicas entonces aplicadas -reformas y recortes sociales- por el Gobierno del PSOE y el alto nivel de desempleo existente motivaron la desafección de los ciudadanos con el Gobierno y el partido que lo sustentaba, y castigaron al PSOE en las elecciones generales, de ahí, la victoria electoral del PP por mayoría absoluta.

Pero de esto último no se quiere enterar el Gobierno de Mariano Rajoy. Si la derrota electoral del PSOE fue debida, entre otras causas, a la desafección que tenían los ciudadanos con las políticas de reformas y de recortes sociales aplicadas por el Gobierno de Zapatero,; tampoco se lo van a permitir al Gobierno de Rajoy si sigue por el mismo camino de su antecesor. La prueba más palpable de ello, es la pérdida de votos que ha obtenido el PP en Andalucía y Asturias. Pensaban gobernar en estas dos comunidades -en Andalucía con mayoría absoluta, según todas las encuestas-, pero no lo han logrado. Pero además, como veremos más adelante, le ha costado al Gobierno de Rajoy una huelga general por su reforma laboral.

¿Por qué confiaron la mayoría de los ciudadanos en un Gobierno del PP y ahora parece que desconfían?. En la siguiente cronología expongo algunos de los razonamientos.

El programa oculto

El PP nunca desvelo en público sus verdaderas intenciones programáticas si llegaba al Gobierno. Su candidato, Mariano Rajoy, repetía a lo largo y ancho de España; que no subiría los impuestos; que mantendría el poder adquisitivo de los pensionistas; que garantizaría el Estado del bienestar; que crearía empleo, “ya que es la mejor política social” decía, entre otras medidas que iba desgranando el futuro presidente del Gobierno en la campaña electoral.

Muy pocos ciudadanos debieron de leerse el programa electoral del PP. Si se lo hubieran leído, se habrían dado cuenta de que muchas de las medidas que ha ido aprobando el Gobierno figuraban veladamente en el programa electoral del PP. Una cosa es decir lo que quieren escuchar los ciudadanos, y otra, lo que verdaderamente figura en su programa electoral, aunque sea de forma genérica y velada y con mucha retórica. De ahí, lo  del “programa oculto” del PP, como podremos comprobar. Una vez en el Gobierno, han ido mucho más lejos de lo que proponían en su programa electoral.

Como ejemplo, baste comprobar en el programa electoral del PP las principales medidas  que proponen para crear empleo.

El programa real

El programa electoral del PP, entre otras frases retóricas y propuestas, decían:

“España necesita otras políticas y otra forma de hacer política. El Partido Popular ofrece a los españoles otra forma de gobernar. Gobernar desde el centro y para todos, con moderación y diálogo. Gobernar con honradez,  responsabilidad y buen criterio. Gobernar de forma austera, eficaz y transparente. Gobernar con verdad y credibilidad”.

Con respecto al mayor problema que tenemos los españoles, el alto desempleo, proponían en el apartado “Estabilidad y reformas para el empleo”:

  • Una política fiscal y presupuestaria decidida a atajar el déficit estructural de las cuentas públicas.
  • Una reforma del sector financiero que permita el acceso de empresas y particulares a una financiación en condiciones internacionalmente competitivas.
  • Una reforma laboral que ponga fin a la dualidad, permita la creación de empleo estable y genere oportunidades para todos.
  • Una ambiciosa agenda de competitividad que favorezca la creación de un tejido empresarial amplio y sólido, que abra nuevas oportunidades de empleo.

En el famoso cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba, ya se evidenciaron dos modelos diferentes para salir de la crisis. El modelo de Rajoy: mayor austeridad en las cuentas públicas y estímulos fiscales a las empresas que crearan empleo. El modelo de Rubalcaba: mayor inversión pública con control del gasto, para lo cual solicitaría a la UE una moratoria de dos años para reducir el déficit al 3%; exonerar del pago de las cuotas a la Seguridad Social durante dos años a las empresas que contratasen nuevos trabajadores, financiándose esta medida con una subida de impuestos a los más ricos y una tasa a los bancos.

Ganadas las elecciones generales el 20 de noviembre de 2011, por mayoría absoluta, Mariano Rajoy, juró ante el Rey, el 21 de diciembre, como presidente del Gobierno. Y estas son las principales medidas que ha aprobado el Gobierno:

En su primer Consejo de Ministros, celebrado el 30 de diciembre de 2011, el Gobierno del PP adoptó sus primeras medidas de política económica mediante el Real Decreto Ley de Medidas urgentes de orden económico y social (BOE – 31/12/2011), en las que redujo la renta de las personas y de las familias españolas con un gravamen sobre el IRPF; congelo el sueldo de los funcionarios; eliminó las tasas de reposición en la función pública; congeló el Salario Mínimo Interprofesional; aplazó la aplicación de la Ley de Dependencia para los nuevos beneficiarios; no renovó la Renta de Emancipación de los jóvenes; y aplazó la ampliación del permiso de paternidad, entre otras medidas.

En el Consejo de Ministros del 5 de enero de 2012, el Gobierno se compromete en la lucha contra el fraude fiscal, estudiando diversas medidas que se impulsarán a lo largo del ejercicio con la finalidad de estrechar el cerco contra el fraude fiscal. Que como luego veremos, se han traducido en una amnistía fiscal para los defraudadores.

En el Consejo de Ministros del 10 de febrero, el Gobierno se aprueba el Real Decreto Ley de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral (BOE – 11/02/2012), que han dejado desprotegidos a los trabajadores frente al poder absoluto de los empresarios, que ahora pueden despedir mejor y más barato, que pueden reducir los salarios y modificar las condiciones de trabajo sin intervención de la autoridad laboral. Además de eliminar los salarios de tramitación y la ultractividad de los convenios. Una reforma laboral que nos retrotrae a principios del siglo XIX.

En el Consejo de Ministros del 30 de marzo, el Gobierno aprueba y remite a las Cortes Generales el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (SEPG) para el año 2012, en el que ajusta las cuentas para este ejercicio de 2012 con el propósito de alcanzar el objetivo de déficit para el conjunto de las Administraciones Públicas del 5,3%; para ello el ajuste es de 27.300 millones de euros, entre el control de los gastos y el incremento de los ingresos; reduciendo las partidas presupuestarias de los Ministerios en una media del 16,9%, que suponen una reducción de 65.803 millones de euros; y la caída de las inversiones reales en un 16,9%, que suponen 4.679 millones de euros Los presupuestos incrementan el gasto en pensiones en un uno por cien y congelan el salario de los funcionarios y las prestaciones por desempleo (Medidas ya recogidas en el Real Decreto Ley de Medidas urgentes de orden económico y social del 30 de diciembre de 2011). Entre otras, también se aprueban medidas tributarias excepcionales para aumentar la recaudación.

Como vemos, estos presupuestos son los más austeros de todo el periodo democrático en España, basados en recortes presupuestarios -recortes del 34% a la investigación y el 25% a la (I+D), las becas se recortan en 166 millones, recortes del 22% a la inversión pública en infraestructuras, recortes del 5,5% a las prestaciones por desempleo, recortes del gasto social, etc.; congelación del salarios de los funcionarios, aumento de las pensiones en un 1% (sobre las pensiones, hay que tener en cuenta que la subida de las mismas en un uno por cien, queda subsumida por el aumento temporal del IRPF). Cabe destacar en estos presupuestos las medidas tributarias excepcionales, que no son más que una amnistía para los defraudadores, es decir para todos aquellos que no han declarado rentas y lo quieran hacer ahora confidencialmente a cambio de pagar un 10% de lo defraudado, todo un regalo a costa de los ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos. Otra medida a destacar es la partida para pagar los interés de la deuda pública que se fija en cerca de 29 millones de euros.

Estos Presupuestos Generales del Estado no van a reactivar la economía española, la va a hundir aun más en la miseria, destruyendo más empleo. Son unos Presupuestos elaborados con el único objetivo de pagar los interés de la deuda pública española.

Por ello es preocupante que las únicas salidas que se estén proponiendo para salir de la cris fiscal y económica sean las de la reducción del déficit y la del recorte del gasto, y que el esfuerzo fiscal recaiga sobre los contribuyentes más débiles (rentas del trabajo, pensiones, PYMES y autónomos), mientras que las grandes empresas, principalmente las internacionalizadas con filiales en el extranjero, no actúen responsablemente desde un punto de vista fiscal.

¿En que difieren las propuestas que hizo el PP en las elecciones generales con las medidas que ha adoptado el Gobierno del PP de Mariano Rajoy?.

En primer lugar, no decían la verdad a los ciudadanos de lo que iban a hacer. Decían que no iban a subir los impuestos, y los han subido. Decían que los pensionistas no iban a perder poder adquisitivo, y lo han perdido. Decían que garantizarían el Estado del bienestar, y no lo han garantizado -han realizado recortes en sanidad, educación, cultura y servicios sociales- están privatizando la gestión de colegios, hospitales y centros de salud; y han fagocitado la Ley de Dependencia.

En segundo lugar, decían que iban a “gobernar desde el centro y para todos, con moderación y diálogo”. Pues bien, están gobernando desde la prepotencia de una mayoría absoluta, sin querer darse cuenta que aunque obtuvieran 10.830.693 votos el censo electoral era de 35.776.615 ciudadanos con derecho a voto, y que votaron a otros partidos o se abstuvieron o votaron en blanco (bien es cierto, que algunos ciudadanos que votaron a otros partidos pudieran estar de acuerdo con las propuestas de este Gobierno). Están gobernando para los ricos, a los que no les suben los impuestos (SICAV, patrimonio, sucesiones…). Están gobernando para los empresarios, mediante una reforma laboral, que les da la facultad de despedir a los trabajadores con menor indemnización, rebajarles los salarios y las condiciones de trabajo a su libre albedrio, aprobar los ERE sin intervención de ninguna autoridad administrativa, suprimir los salarios de tramitación poniendo a los trabajadores en clara desventaja para acudir a los tribunales de lo social; también dijeron que la reforma laboral pondría fin a la dualidad y crearía empleo; todo lo contrario, ni a roto la dualidad, es más la acentúa, ni crea empleo, mas bien, lo destruye (como lo ha reconocido el propio Gobierno, cifrado en 650.000 parados más). Está gobernando para los defraudadores fiscales, a los que les ha dado una amnistía fiscal a cambio de pagar solo el 10% de lo defraudado. Están gobernando sin dialogo, no escuchan a la oposición ni a los sindicatos.

En tercer lugar, no están creando el empleo que muchos ciudadanos esperan con el nuevo Gobierno del PP. La tasa de paro era de un 20,6% a finales del año pasado, en febrero de este año era de un 23,6%, 3 puntos más, y el paro juvenil de un 50,5%, según Eurostat  Las reformas laborales no crean empleo como se ha demostrado con otras reformas laborales, ¿porque, si no, en según en qué Comunidades Autónomas se destruye menos empleo que en otras, o se crea más empleo en unas que en otras?, ambas regidas por la misma ley laboral. No son las leyes laborales las que crean empleo, el empleo se crea si se reactiva la economía productiva mediante la inversión, el crédito, la confianza y la productividad.

En cuarto lugar, no han terminado de abordar el saneamiento y la reestructuración del sistema financiero. Los créditos siguen sin llegar a las empresa y a los particulares. El sector financiero está sobreendeudado y con unos activos sobrevalorados por la burbuja inmobiliaria. La deuda que tiene contraída la banca española con el BCE ascendió a 152.432 millones de euros en el mes de febrero, un 14,4% más que en enero. Los activos inmobiliarios ligados al crédito promotor del conjunto del sistema financiero español ascienden a 323.000 millones de euros (a 30 de junio de 2011), de los que 175.000 millones se encuadran en la categoría de problemáticos (88.000 millones en suelo y promoción en curso y 87.000 millones en promoción terminada y viviendas adjudicadas). Los niveles medios de cobertura actual de las entidades sobre el conjunto de activos problemáticos se sitúan entre el 31% (suelo), 27% (promociones en curso) y  25% (promoción terminada y viviendas). Con tipos de interés al 1% del BCE, la banca española compra deuda soberana del Estado español en vez de dotar de liquidez a los sectores productivos y de servicios. Acaso, ¿no se fía la banca española de los sectores económicos españoles?, ¿les es más rentable y seguro comprar letras, bonos u obligaciones del Tesoro Públicos Español al 1,5% o al 6% de rentabilidad?, ¿existe incertidumbre sobre la valoración de los activos inmobiliarios?, ¿será capaz el Gobierno de obligar al sistema financiero español a sanear sus cuentas?, ¿quién pagará el saneamiento del sector financiero?, ¿será a costa de incrementar la deuda pública?. Muchos interrogantes son los que tendrá que despejar el Gobierno. Mientras no se sanee el sistema financiero español no fluirán los créditos al sector productivo y de servicios, necesarios para reactivar la economía española.

En quinto lugar, “la ambiciosa agenda de competitividad que va a favorecer la creación de un tejido empresarial amplio y sólido, que abrirá nuevas oportunidades de empleo” (pág. 71, medida 1 del programa electoral del PP), se ha quedado, de momento, en las medidas contempladas en la reforma laboral que anteriormente expuse (despidos, reducciones salarias y modificaciones de las condiciones de trabajo), mediante las cuales el Gobierno del PP pretende que las empresas ganen competitividad reduciendo los costes de producción a costa de los trabajadores.

La desafección de las clases medias y trabajadoras con las políticas del PP

El Gobierno, presidido por Mariano Rajoy, tuvo que enfrentarse a unas elecciones autonómicas en Andalucía y en Asturias que se celebraron el pasado 25 marzo, y a la convocatoria de una huelga general el día 29 del mismo mes, antes de cumplir sus cien días de Gobierno.

Instalado en la prepotencia al haber obtenido una mayoría absoluta, el Gobierno de Rajoy está aplicando unas políticas económicas y fiscales basadas en reformas y recortes sociales, que si anteriormente fueron rechazadas por los ciudadanos, igualmente son rechazadas ahora. Las medidas urgentes de orden económico y social; con sus consabidos recortes sociales, congelaciones salariales e incrementos del IRP; y sobre todo, las medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, pusieron de sobre aviso a los ciudadanos y a los sindicatos que tomaron conciencia de lo que estaba pasando y lo que estaba por venir, máxime cuando el Gobierno tardaba en presentar los Presupuestos Generales del Estado. ¿Qué más recortes y sacrificios se le pedirían a los ciudadanos en estos Presupuestos?. Las dudas que despertaban y la sabiduría política de los ciudadanos no se hizo esperar.

Todas las encuestas daban ganador al Partido Popular en los comicios electorales al Parlamento Andaluz el 25 de marzo, y ganador en el Principado de Asturias, pero no fue así, el Partido Popular, aunque fue el partido más votado, perdió 414.884 votos en Andalucía; el PSOE perdió menos de lo esperado (perdió 67.379 votos); e IULV-Ca ganó 77.924 votos (votos perdidos o ganados con respecto a las elecciones generales de 2011). La suma de escaños del PSOE e IULV-CA, pueden darle el Gobierno de la Junta de Andalucía al PSOE, mediante pactos o acuerdos puntuales con IULV-CA. En el Principado de Asturias, el PSOE fue el partido más votado, aunque perdió 23.359 votos; el Partido Popular perdió 114.703 votos; Foro de Asturias ganó 31.430 votos; IU-IX perdió 14.485 votos; y UPyD perdió 5.844 votos (votos perdidos o ganados con respecto a las elecciones generales de 2011). Al haber obtenido el PSOE un escaño más por el voto emigrante, en detrimento de Foro Asturias, podría gobernar el Principado con un acuerdo entre PSOE, IU-IX y UPyD. De momento todo está en el aire.

Pero dos cosas están claras, el Partido Popular ha obtenido la desafección de los ciudadanos, tanto en Andalucía como en Asturias, mientras tanto, el PSOE, aunque pueda llegar a gobernar en Andalucía y Asturias, no remonta sus resultados, y los ciudadanos siguen desafectos con el mismo. (Ver cuadros comparativos y de comportamiento del voto en las elecciones).

Si los resultados electorales en Andalucía y Asturias han supuesto un toque de atención al Gobierno de Rajoy, la huelga general convocada por los sindicatos el 29 de marzo, cuatro días después de los procesos electorales, ha sido más contundente, si cabe, en el toque de atención al Gobierno.

El Gobierno no supo valorar ni tomar en cuenta el acuerdo al que llegaron los Sindicatos y la CEOE con la firma del pacto salarial que vinculaba estos a la productividad, al objeto de mejorar la competitividad de las empresas favoreciendo las exportaciones y por tanto la economía española y el mantenimiento de los puestos de trabajo. Eso sí, el Gobierno, una semana después de la firma de este pacto, presentó una reforma laboral lesiva para los trabajadores, que dejaba desprotegidos a estos frente al poder empresarial. El Gobierno de Rajoy había cumplido con la patronal CEOE. El presidente de la CEOE, Rosell, entre risas, se mofó de los sindicatos y de los trabajadores despreciando la huelga: “Un grupito no puede paralizar un país”. Y vaya si lo paró.

La huelga general fue todo un éxito, las manifestaciones que hubo ese día en toda España así lo confirmaron con la asistencia a las mismas de cientos de miles de trabajadores que inundaron las plazas y calles de las principales ciudades españolas. Las interpretaciones de si fueron un éxito o un fracaso son según con el cristal con que se miren. Pero de una cosa estoy seguro, el Gobierno de Rajoy lleva la procesión por dentro (estamos en Semana Santa). Y por si no se han enterado, se les ha acabado el periodo de gracia.

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