No somos culpables de la crisis económica y del paro

La salud privada quiere gestionar la salud pública. ¿Lo podemos tolerar?

La salud privada quiere gestionar la pública

La salud privada quiere gestionar la pública

No es una casualidad que en estos momentos de incertidumbre política y social e inmersos en una grave crisis financiera y económica, -que conlleva una caída alarmante de los ingresos fiscales, y un aumento del déficit y de la deuda pública-, se culpabilice a las Comunidades Autónomas de sus excesos en el gasto público en sus sistemas de salud. Para ello, el Gobierno de Rajoy, no ha tenido mejor ocasión para recortar los presupuesto de Salud en 7.000 millones de euros (y 3.000 millones en Educación), que la de hacerlo después de haber aprobado el proyecto de Presupuestos Generales del Estado con un recorte de 27.300 millones de euros. Si el Gobierno recorta el gasto, las Comunidades Autónomas también deben de hacerlo, les ha venido a decir. Como quiera que estos recortes los tienen que realizar las Comunidades Autónomas -ya que estas tienen transferido el Sistema de Salud- el Gobierno les ha instado a que lo hagan en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS).

Pero hay un aspecto de la política que debemos de tener muy presente. La política es también establecer prioridades, y una de las mayores prioridades es la salud de todos los ciudadanos españoles. En la política de salud no se pueden escatimar esfuerzos económicos. Hay países que priorizan los gastos en defensa antes que los de la salud de sus ciudadanos. La política de recortes en el Sistema Nacional de Salud, tiene una clara estrategia a medio y largo plazo, privatizar el Sistema Nacional de Salud.

Desde que estalló la crisis económica, se ha arreciado la contrapropaganda política iniciada años atrás por los sectores políticos y económicos mas ultraliberales de la sociedad española y europea, tratando de desvirtuar las argumentaciones de los defensores de lo público frente a lo privado. En este caso, a los defensores de la salud pública frente a los que quieren privatizarla. No hay día, en el que no leamos, escuchemos o veamos en los medios de comunicación, noticias referentes al déficit que tiene el Sistema Nacional de Salud, a la insostenibilidad y al abuso que hacemos los ciudadanos del mismo. Utilizan todo tipo de argumentos y estudios económicos para demostrar las virtudes de la gestión privada frente a la pública, la eficiencia de lo privado frente al derroche de lo público.

Es evidente que el Gobierno de Rajoy está aplicando la Doctrina del Shock para, aprovechándose de la crisis, introducir reformas impopulares.

Estos sectores neoliberales, argumentan que es insostenible el déficit que generan los sistemas de salud autonómicos que cuantifican en más de 16.000 millones de euros y que el gasto en salud ya rebasa el 9,5% del PIB (con deudas a proveedores y gastos en medicamentos). También argumentan que los sistemas de salud autonómicos están colapsados y que han aumentado los tiempos en las listas de espera; que la situación es insostenible financieramente y que hay que hacer reformas en el Sistema de Salud, con la implantación del copago sanitario (luego dicen que a las rentas más altas) y la supresión de tratamientos y servicios en la “cartera de servicios básicos” que actualmente están garantizados.

Mientras tanto, la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, defiende un modelo de cooperación de salud público-privado, poniendo como ejemplo a las Comunidades de Valencia y Madrid, pioneras en implantar este modelo, a las que se han añadido las Comunidades de Canarias y Castilla-La Mancha. Según la Ministra, si este sistema se aplicara a todo el Sistema Nacional de Salud, se reduciría el déficit sanitario en un 42%. Para a continuación decir: “Al ciudadano de da igual que el médico que le atiende sea funcionario o no lo sea mientras el servicio sea de calidad y esté garantizado dentro de una Sanidad universal y gratuita”

Todo ello no hace más que generar confusión y desasosiego entre los ciudadanos que se creen a pie juntillas lo que leen, ven o escuchan en los medios de comunicación. Los ciudadanos empiezan a buscar culpables, no hay más que leer los comentarios que se vierten en Internet; lo que se dice en los bares, en las plazas, en los mercados… La culpa es de los emigrantes que van mucho al médico ¡Como es gratis! , dicen unos (sin querer darse cuenta que también pagan impuestos, IRPF, IVA, y los que no, bastante desgracia tienen). Otros, le echan la culpa a las personas mayores diciendo que van mucho al médico y que hacen acopio de recetas para sus familiares. Argumentos para buscar culpables o dar soluciones hay muchos y muy variados. Pero también hay muchos ciudadanos que se dan cuenta de lo que hay detrás de las argumentaciones que se vierten en los medios de comunicación, que no es otra cosa que la privatización de la gestión del Sistema Nacional de Salud.

Por ello, no es de extrañar (para dar la razón a los que echan las culpas a las personas mayores, generando así una mayor controversia), que una de las medidas que ha adoptado el Consejo Interterritorial del sistema Nacional de la Salud haya sido la de hacer pagar a los jubilados y pensionistas un porcentaje sobre los medicamentos prescritos por los médicos del Sistema Nacional de Salud, en función de su renta.

Pero no sería justo, no indicar una medida positiva, como la de que a partir de ahora los parados sin prestación y los receptores de pensiones no contributivas no pagaran nada.

Ahora bien, dicho esto, es indignante que tengan que ser la mayoría de los jubilados y pensionistas los que tengan que soportar el mayor ahorro en el gasto de salud, a través del copago de los medicamentos, lo que supone una merma en sus rentas. Además, teniendo en cuenta que muchos jubilados y pensionistas son el sostén de muchos de sus familiares que han ido al paro y/o se han quedado sin vivienda.

Como anteriormente exponía, la política es también establecer prioridades, y una de las mayores prioridades es la salud de todos los ciudadanos españoles. Mantener el Sistema Nacional de Salud, cuesta lo que cuesta, y si se presupuesta y gestiona bien, no se tiene porque desviar su presupuesto. Otra cosa es, que se presupueste por debajo del coste real de los servicios, para luego decir que se gasta más de los presupuestado. Los que conocemos bien el funcionamiento de las Administraciones Públicas, sabemos como los políticos retocan las partidas presupuestarias a su conveniencia, para luego justificar otro tipo de decisiones que conllevan a proponer privatizaciones o externalizaciones. Pero de esto, y de la estrategia para privatizar la gestión del Sistema Nacional de Salud, hare una exposición otro día.

Sistema Nacional de Salud

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